El arquitecto y profesor Jean-Louis Cohen ha presentado ante los medios de comunicación las cinco sesiones dedicadas a «Espacio urbano colectivo: nuevas perspectivas» que tendrán lugar desde hoy hasta el sábado en el Diálogo «Ciudades y ciudadanos del siglo XXI». A lo largo de esta semana, participarán Oriol Bohigas, Joan Busquets, Maurizio Marcelloni, François Ascher, Dominique Perrault, Michel Marcus y Richard Rogers, entre otros, y responsables políticos como Joan Clos y Alberto Ruiz-Gallardón. Se tratarán temas como el espacio colectivo como forma en el arte y en la arquitectura, el espacio colectivo como marco de la movilidad, el espacio colectivo como interacción de las estrategias públicas y empresariales, el espacio colectivo y la seguridad y el espacio colectivo como marco de la identidad.

Cohen, que actualmente compagina su actividad docente en el Institut Français d’Urbanisme de la Université de Paris-8 y el Institute of Fine Arts de la New York University, se ha referido en diversas ocasiones a la tradición urbanística de la ciudad de Barcelona, con planes de expansión urbana, como el Eixample, y proyectos de renovación de primer orden, como el del frente marítimo y el del Poblenou, y ha afirmado que «la política urbana que ha desarrollado Barcelona en el último cuarto de siglo ha convertido a la ciudad en el mejor lugar para hablar de los temas que se tratan en este encuentro ».

Cohen ha mostrado su interés por la relación entre los ámbitos privado y público del espacio urbano. «Antes, en el París de 1939 había un bar por cada 67 personas adultas; el bar era el espacio de socialización por excelencia. Hoy el espacio público ha tomado este carácter de los antiguos bares. En Marrakech hay plazas que ilustran perfectamente esta idea de combinación del espacio urbano como espacio de encuentro entre lo público y lo privado», ha afirmado. Cohen también ha criticado el espectáculo en que se han convertido algunas ciudades: «Es cierto que Barcelona se ha convertido en una especie de Gaudilandia con los turistas que llenan el paseo de Gràcia para ver La Pedrera. Los políticos de algunas ciudades, y Barcelona es una de ellas, coleccionan arquitecturas, de la misma manera que los museos de arte modernos coleccionan obras de arte de Miró y Picasso».

En el encuentro con los medios también ha participado Saskia Sassen, que ha intervenido esta mañana en el inicio del Diálogo y que recientemente ha recibido el premio Berlín de la American Academy en la capital alemana. Sassen ha defendido que «no se puede hablar del futuro de la ciudad sin referirse al ámbito de la política». Según Sassen el espacio público se ha convertido irreversiblemente en un espacio cívico y político en el que se puede desarrollar una acción política no formal. El espacio urbano es, según esta autora argentina formada en la universidad norteamericana de Notre Dame, «un espacio de política informal que contrasta con el aparato formal de la política estatal». Según ella, la ciudad es un espacio privilegiado para que afloren colectivos no plenamente integrados en la sociedad, como los gays y lesbianas, que pueden hacer realidad su proyecto de vida en el espacio urbano.

Saskia Sassen ha insistido en la vitalidad de la ciudad ante la crisis del Estado liberal tradicional, especialmente en Estados Unidos, Gran Bretaña y algunos países europeos. «La política de lo local tiene un escenario privilegiado gracias a la informalidad política del espacio urbano», ha dicho. Sassen ha recordado las palabras del ex alcalde de Barcelona y actual presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que reclamaba la posibilidad de que las ciudades tuviesen una política internacional propia, mediante el establecimiento de acuerdos de colaboración y el impulso de proyectos conjuntos con otras ciudades. También ha señalado que cada vez es más claro, a los ojos de la clase política, que la ciudad es un espacio de promoción estratégico. En América Latina, ha añadido, muchos políticos utilizan la gestión municipal como una plataforma para su promoción política.